Cómo el béisbol cambió el pueblo dominicano de San Pedro de Macorís

He vivido varias temporadas de mi vida en República Dominicana. La mayor de ellas me pasé 13 meses en la isla, y algo con lo que definiría al país, es su amor por el béisbol, o “pelota” como ellos lo llaman. Admitiré que hasta vivir allí, mi conocimiento sobre el juego no iba más allá de golpear una pelota con el bate y correr. Allí aprendí las normas del juego, o al menos las elementales para poder disfrutar de un partido, y la jerga béisbolera dominicana (jonrón, roletazo, pichar..) para poder comentarlo

Trabajaba cerca del Estadio Quisqueya, en Santo Domingo, y para ir a almorzar atravesaba el recinto de aparcamientos adherido al Estadio. Era frecuente encontrarse chiquillos que acudían a los campos de entrenamiento cercanos perfectamente ataviados de “peloteros”. Pero en cualquier parte del país era habitual encontrarse grupos de niños jugando con una pelota de calcetines enrollados, el bate un palo de madera o de caña de azúcar, y el guante un cartón de leche aplanado. Su sueño es ser una gran estrella de las ligas profesionales americanas.

Jovenes jugadores de béisbol en Santo Domingo, República Dominicana

El libro Las Estrellas Orientales de Mark Kurlansky trata precisamente de eso, de béisbol y sueños. Es un viaje a la historia del béisbol dominicano, un deporte convertido en una pasión, un estilo de vida, y para los afortunados, una manera de abandonar la pobreza.

El béisbol, un deporte tan íntimamente ligado a la cultura americana, ha acogido en las Grandes Ligas más de 500 jugadores originarios de República Dominicana desde 1956, siendo el país con más jugadores que han pasado por las Grandes Ligas nacidos fuera de Estados Unidos. De esa ingente cantidad de “peloteros” buena parte de ellos son originarios de San Pedro de Macorís, la cuarta ciudad del país, pero que no llega a los 200.000 habitantes. ¿Por qué una pequeña ciudad azucarera caribeña genera desproporcionadamente tan buenos jugadores de béisbol? El autor nos da las claves en su cuaderno de viaje para entender que dinámicas históricas y económicas han permitido que esto sea así. En algunos momentos la estructura del libro es un poco deslavazada, entremezclando pasajes meramente béisbolísticos que pueden dejar descolocado a aquel que no sea aficionado a este deporte. No le resta interés al libro, se lee compulsivamente, dando cuenta de sus hojas (en mi caso) en solo dos días, y dejando sensación de querer un poquito más.

Independientemente de tus conocimientos sobre béisbol, el libro es realmente interesante y va más allá del deporte. Muestra el nacimiento y crecimiento del béisbol en los campos de caña cercanos a San Pedro de Macorís, en los ingenios azucareros (instalaciones para procesar caña de azúcar). Historias de inmigración, explotación y aculturación. San Pedro surgió en base a la industria de la caña de azúcar, que se nutría de trabajadores de habla inglesa de otras islas caribeñas. Esos trabajadores trajeron consigo el cricket, pero los dueños de los ingenios empezaron a pagar a algunos de sus trabajadores para que jugaran al béisbol, en los equipos de la plantación, y los mejores en el equipo de la ciudad de la Liga Dominicana, las Estrellas Orientales, nombre del que toma el título el libro.

Equipo de béisbol de San Pedro de Macorís. Las Estrellas Orientales

Cuando el mercado del azúcar se desplomó, y los sueldos de los jugadores subieron, muchos cambiaron los machetes de cortar caña por bates, y de ahí que algunos de los mejores jugadores de las ligas profesionales, desciendan de cortadores de caña. Después los equipos profesionales americanos aterrizaron en la isla, creando “granjas” de entrenamiento de donde nutrirse de futuras estrellas. Todo esto es “Las estrellas orientales. Cómo el béisbol cambió el pueblo dominicano de San Pedro de Macorís”. Son historias de superación, y adaptación de hombres que lograron escapar de la pobreza con un bate en la mano y son el espejo en el que se miran muchos niños dominicanos. Un relato de puestas de sol sobre campos de caña, como el del ingenio Consuelo. Abajo se puede ver una foto del ingenio en 1930.

Ingenio Consuelo en San Pedro de Macorís

La misma temática del libro se trata en la película Sugar: Carrera tras un sueño (2008), la historia de un joven con talento que lucha para llegar a los grandes equipos del béisbol americano. A temprana edad debe dejar su pobre comunidad en la República Dominicana para jugar en un equipo de béisbol de la segunda división de los Estados Unidos, donde deberá luchar con la cultura, la lengua y la presión de saber que su éxito puede salvar a su familia.

 

Una de esas pequeñas historias que se escapan de las primeras planas en los periódicos, pero que conforman parte de la realidad del mundo. Historias de lugares reservados para la lucha de muchos y el éxito de unos pocos. Historias de una ciudad que te recibe con un destartalado cartel que reza así: San Pedro de Macorís, la gran Sultana del Este, tierra de caña de azúcar, de los mejores peloteros y de las mujeres más hermosas del mundo.