Pyramiden. Retrato de una utopía abandonada.

Pyramiden. Retrato de una utopía abandonada es un libro diferente. ¿Es un libro de viajes? Sí…, pero es algo más. Lo primero que llama la atención es la fotografía de portada; dos sillas de otra época, una pared con grieta, un banco con… ¡un globo terráqueo! (eso siempre es hipnótico para un geógrafo). Un globo sin su peana y con un gran boquete en India. Sigo leyendo bajo el subtitulo y reza el eslogan: Una ciudad fantasma más allá del círculo polar. Tenía que leer este libro…

El autor noruego Kjartan Fløgstad nos presenta una descripción real y simbólica de la ciudad de Pyramiden, abordándola desde muchos frentes.

Pyramiden es un enclave ruso, heredado de la antigua URSS, que a su vez lo compró a Suecia en 1927, pero situado en las Islas Svalbard, de soberanía noruega. A pesar de su localización, en un territorio caracterizado por lo extremo de su clima, llego a ser uno de los destinos preferidos para los mineros rusos y ucranianos. Allí encontraron toda una serie de comodidades que no se existían en otros espacios mineros soviéticos, un cuidado urbanismo, cine, teatro, piscina, biblioteca, invernaderos, un moderno hospital de los mejores de la URSS, todo ello proporcionado por la empresa estatal Arktikugol. Una verdadera sociedad comunista modélica hasta que llego la caída del Telón de Acero y se desmorona la Unión Soviética. El asentamiento duró poblado hasta 1998, momento en el que deja de ser rentable la extracción de carbón y se abandona.

Una foto publicada por Anthony Ma (@g6g_g6g) el

El resultado es un lugar sin gente pero con alma. El encanto de los lugares en los que han desaparecido las personas y se mantiene todo lo demás. ¿A quién no le gustan estos espacios abandonados? Comprobar cómo la naturaleza va recuperando lo que un día fue suyo, reconquistando la inexistencia, viajar en el pasado y ver lo que fue sin ningún tipo de adorno posterior. A mí desde luego me encantan estos lugares, y Fløgstad plasma en el libro cuidadosamente esa sensación. Además el libro es una antología de la mina, la minería y los mineros, plagado de referencias históricas y literarias.

Pero el libro va más allá. Describe lo que es, un enclave abandonado que quizá se convierta en recurso turístico alguna vez,  pero evoca un pasado soviético, un pequeño reducto de lo que fue el comunismo más utópico.

En la película “Los lunes al sol”, Santa, interpretado por Javier Bardém dice “¿cuánto valen 8000 pesetas en pesetas? Para mí ahora moralmente valen mucho más. 100 mil millones, moralmente.” La Unión Soviética en aquellos años se preguntaba ¿cuánto valen 200.000 toneladas de carbón en rublos? Pues bastante más que 200.000 toneladas de carbón en rublos. No escapa a nadie que mantener una explotación minera en las Svalbar no era solo una cuestión económica, sino que en un contexto de guerra fría era una cuestión política. Después del colapso de la Unión Soviética, 200.000 toneladas de carbón volvieron a valer lo que marcase el juego de la oferta y la demanda.

Boris Okorokov - Mineros después del cambio - 1963

Lo dice el autor “Hoy en día, el cuadro está vuelto del revés. Es la economía, en su forma más brutal, quien dirige la política” Hoy Pyramiden está abandonado a su suerte, unos pocos turistas acuden cada año para visitarlo, no existe ninguna intención de ponerlo en valor como patrimonio cultural industrial, una ciudad pieza de museo.

Cuando leía sobre Pyramiden no pude evitar pensar en la ciudad estadounidense de Detroit. La competencia en automoción de Europa y Japón, la imposibilidad de mantener las condiciones de trabajo y planes sociales muy ventajosos, y la consiguiente deslocalización, terminaron por expulsar a la población. Allá donde se localizaban las plantas de fabricación son ahora pueblos fantasmas.

No es el único caso que podría recordar, la isla abandonada de Ikeshima en Japón es un caso similar a Pyramiden.

Y el autor ahonda en una cuestión de fondo. ¿Una civilización asentada sobre el carbón y el petróleo, no está destinada a desaparecer? Decididamente sí, que cada vez seamos más capaces tecnológicamente de extraer recursos no quiere decir que sea lo más inteligente. El margen para cambiar los paradigmas energéticos es cada vez más corto. En los últimos años se empieza a notar cambios, pero apenas es un pequeño rayo de sol que penetra en los inmensos pozos de petróleo y minas de carbón. Pyramiden es un símil del planeta, los mineros se esfuerzan en sacar el máximo de carbón diario, una vez se esquilman todos los recursos de la mina, tanto la mina como el pueblo se cierran y desaparecen. O cambiamos, o busquemos un nuevo planeta. Aunque bueno, eso ya lo estamos haciendo, ¡Hola Marte!

Aquí os dejo un documental de 12 minutos sobre Pyramiden, BARDO (2015) de Derek Coté. .